| Discurso del Coordinador Residente
Ahora que ha pasado el Mundial de Fútbol, es hora de hacer goles para el desarrollo. La pobreza, el hambre y las enfermedades afectan a dos de cada tres bolivianos y matan un promedio de 38 niños cada día en todo el país.
Pero tenemos un plan de acción para cambiar esta situación. Con el fin de colocar al siglo 21 en el camino correcto, todos los Estados-miembro de Naciones Unidas se pusieron de acuerdo acerca de ocho objetivos esenciales a ser alcanzados en 2015. Estos Objetivos de Desarrollo del Milenio, que abarcan desde reducir a la mitad la extrema pobreza hasta frenar el crecimiento del HIV/SIDA, pasando por lograr la educación primaria universal con los planos para construir un siglo 21 mejor. Representan un conjunto de objetivos simples pero poderosos que cada hombre y mujer en la calle, de Tokio a buenos Aires, de Tarija a cobija, pueden entender y apoyar fácilmente.
Estos ocho compromisos son diferentes de otras promesas osadas que resultaron incumplidas en los últimos 50 ó 60 años. Son diferentes, primero, porque tienen un apoyo político sin precedentes; segundo, porque son mensurables y tienen un plazo – 2015- y tercero, y mas importante, porque se pueden lograr.
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio no son solamente buenos deseos. Son ciertamente ambiciosos, pero también son técnicamente factibles, incluso en el tiempo relativamente corto que se les ha otorgado. Sin embargo, el avance general ha sido desigual, en el mejor de los casos. No hay piloto automático, no hay magia en el mercado, no hay una marea creciente en la economía global que ponga a flote todos los barcos. Son necesarios la gobernanza – el buen gobierno- y estrategias sanas de crecimiento. Es igualmente importante y necesaria una verdadera alianza entre los países en desarrollo y los países desarrollados – que es uno de los Objetivos en sí mismo.
Lograr los Objetivos no es una tarea para los gobiernos solamente. Requiere que todos unamos fuerzas. En ese sentido, hoy elogio a los artistas y a los músicos por su iniciativa, y agradezco a los muchos actores de este proyecto que han puesto de su tiempo y talento. Esfuerzos como el de Contigo Avanzar nos animan a todos – individuos, organizaciones, comunidades y empresas – a encontrar formas de aliarnos por un país en el que la gente pueda alcanzar todo su potencial. Si todos ponemos en juego todas nuestras fuerzas y talentos individuales, seremos capaces de conformar un gran equipo de lucha contra la pobreza.
Nos damos cuenta que la música y el arte pueden contribuir a luchar contra el avance de las enfermedades, al llegar a poblaciones que de otra manera serían difíciles de alcanzar, y al proveer roles-modelos. La música y el arte pueden promover la elección de estilos de vida seguros. También pueden ser una herramienta en la movilización para la vacunación, o pueden lograr que las madres tengan embarazos y partos seguros.
La música y el arte pueden promover la igualdad de género y pueden empoderar a las mujeres y a las niñas, ayudándolas a fortalecer su autoestima y a mejorar sus habilidades interpersonales.
La música y el arte otorgan asimismo un poderoso apoyo a la educación formal e informal, al construir motivación física y mental y al fortalecer la concentración.
Como herramienta de comunicación efectiva, puede fomentar el respeto por el medio ambiente.
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio son una herramienta para movilizar apoyos y para exigir responsabilidades. Son una prueba para países en desarrollo como Bolivia. Y también son un desafío para los países desarrollados, que deben apoyar estos pasos con nuevos compromisos de ayuda, alivio de la deuda y reglas equitativas de mercado. En última instancia, los Objetivos de Desarrollo del Milenio son un llamado al cual cada uno de nosotros debe responder. Contigo Avanzar es una manera de hacerlo.
21 de julio de 2007
Cristian Darras
Coordinador Residente a.i. del Sistema de las Naciones Unidas en Bolivia.
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