Sobre la Rubéola - Preguntas y respuestas frecuentes
- ¿Qué es la rubéola?
- ¿Cómo se transmite?
- ¿Cuáles son los síntomas?
- ¿Cómo se previene?
- ¿Por qué es importante controlar la rubéola?
- ¿Cómo se diagnostica la rubéola?
- ¿Qué riesgos supone la rubéola para el feto?
- ¿Cómo se trata a los bebés con síndrome congénito de rubéola?
- ¿Cómo puede una mujer averiguar si es susceptible de contraer rubéola?
- ¿Se puede prevenir el síndrome congénito de rubéola?
- ¿Puede la vacuna contra la rubéola causar daños en el feto si se administra en una fecha próxima a la concepción?
- ¿Quién más debe recibir la vacuna?
a. ¿Qué es la rubéola?
La Rubéola es una enfermedad infecciosa transmisible, de evolución generalmente benigna cuyos efectos más deletéreos se pueden producir en el feto si la infección ocurre durante el primero trimestre del embarazo. Alrededor del 90 y quizás mas porcentaje con las nuevas campañas de vacunas tienen anticuerpos protectores y para aquellos que no lo tienen se recomienda la vacuna, teniendo presente que no debe embarazarse dentro de los meses después de haber sido vacunada.
La rubéola (también llamada sarampión alemán) es una enfermedad de la niñez de poca gravedad que, al ser contraída por la madre durante el embarazo, supone una grave amenaza para el feto (el bebé que aún no ha nacido). Durante los años 1964 y 1965, cuando se produjo un brote epidémico de rubéola, nacieron más de 20.000 bebés con defectos congénitos. Durante este mismo brote epidémico se produjeron por lo menos 10.000 abortos espontáneos y nacimientos de bebés sin vida.
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b. ¿Cómo se transmite?
El reservorio de esta enfermedad es el ser humano. La infección se transmite por contacto directo con los enfermos, a través de gotitas o secreciones de las vías nasales y de la faringe.
El período de incubación de la enfermedad es de 14 a 23 días y se puede transmitir una semana antes del período de erupción y, por lo menos, cuatro días después que éste empiece. Dado que no siempre se presentan síntomas, es posible que una persona aparentemente sana transmita el virus.
Los lactantes con Rubéola Congénita expulsan grandes cantidades de virus en las secreciones faríngeas y en la orina y son una importante fuente de infección para sus contactos.
La infección subclínica o inaparente es una forma de presentación de la infección (25-50%)
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c. ¿Cuáles son los síntomas?
En los adultos, la enfermedad generalmente comienza con fiebre leve, dolor de cabeza, malestar general y, a veces, conjuntivitis y romadizo. Los niños, en cambio, habitualmente presentan pocos síntomas generales o bien no los muestran.
Aproximadamente al 5º día de iniciados esos síntomas, aparecen pequeñas y finas manchas rosadas difusas que pueden confundirse con sarampión o escarlatina. Se inician en la cara y, después de un día, se generalizan a todo el cuerpo, manteniéndose durante alrededor de tres días.
El signo más característico de la enfermedad se presenta antes de la erupción, como ganglios hinchados detrás de la orejas y en la zona del cuello. En mujeres adultas se produce a menudo dolor o inflamación de articulaciones.
Cerca de la mitad de las personas infectadas no presentan síntomas clínicos ni erupción manifiesta.
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d. ¿Cómo se previene?
En 1990 se introdujo la vacuna contra la Rubéola en el esquema de vacunación obligatorio chileno. Esta vacuna, llamada Tres vírica (contra Rubéola, Sarampión y Parotiditis), se aplica al año de edad y se refuerza durante el 1er. año de Educación Básica.
Esta medida produjo, entre 1990 y 1996, un importante descenso en los casos de Rubéola. Sin embargo, a contar de 1997 se comenzaron a observar brotes en las zonas extremas del país, que afectan principalmente a adolescentes y adultos jóvenes, grupos que no alcanzaron a recibir la vacuna.
En poblaciones adultas se observa, en cambio, el fenómeno de inmunidad activa, adquirida por haber contraído la enfermedad durante la niñez. Esta inmunidad frecuentemente dura toda la vida.
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e. ¿Por qué es importante controlar la rubéola?
El control de la Rubéola es importante ya que, si afecta a la mujer embarazada durante el primer trimestre de gestación, existe entre un 80% y un 90% de probabilidad de que el feto nazca con una malformación congénita, que puede hacerse evidente al momento de nacer o luego de 2 o más años. También puede producirse aborto espontáneo o muerte intrauterina.
El riesgo desciende a un 10% aproximadamente, si la embarazada se infecta en la semana 16; y es raro que se produzcan malformaciones si la infección se produce después de la semana 20.
Por lo tanto si esta embarazada y ha tenido contacto con alguien que tenga rubéola o se sospeche que la pueda tener, comunicárselo a su medico, tomara muestras para medir la presencia de anticuerpos y según los resultados se repetirá los exámenes.(Tener anticuerpos de memoria contra la rubéola, significa que la ha tenido en la infancia.)
Este cuadro, conocido como Síndrome de Rubéola Congénita (SRC), puede ocasionar una o más anomalías en el niño, como sordera, ceguera, malformaciones cardíacas y retraso mental, entre otras.
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f. ¿Cómo se diagnostica la rubéola?
Es muy fácil confundir la rubéola con el sarampión o la escarlatina. Por esta razón, para obtener un diagnóstico claro se deben tomar muestras de secreciones de la faringe o de sangre, para confirmación de la enfermedad a través de estudios de laboratorio. Es importante tomar las muestras lo antes posible, especialmente en los casos de mujeres embarazadas.
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g. ¿Qué riesgos supone la rubéola para el feto?
Alrededor del 25 por ciento de los bebés cuyas madres contraen rubéola durante el primer trimestre del embarazo nacen con uno o más defectos de nacimiento que, en su conjunto, se denominan síndrome congénito de rubéola. Entre ellos se encuentran ciertos defectos de los ojos (que causan pérdida de visión o ceguera), pérdida de audición, algunos defectos cardíacos, retraso mental y, con menor frecuencia, trastornos del movimiento.
Muchos niños con síndrome congénito de rubéola demoran más tiempo en aprender a caminar y a realizar tareas sencillas, pero algunos de ellos llegan a desarrollarse plenamente y no tienen problemas.
Esta infección frecuentemente provoca abortos espontáneos y nacimientos de bebés sin vida. El mayor riesgo de síndrome congénito de rubéola (hasta el 90 por ciento) se da cuando la madre contrae la infección durante las primeras 11 semanas del embarazo. Los defectos de nacimiento son poco comunes cuando la madre contrae la rubéola después de las primeras 20 semanas del embarazo.
Algunos bebés infectados presentan problemas de salud que no perduran. Pueden tener bajo peso al nacer (menos de 5 libras y media) o pueden tener problemas de alimentación, diarrea, neumonía, meningitis (una inflamación alrededor del cerebro) o anemia. Pueden presentar manchas de color púrpura-rojizo en el rostro y en el cuerpo debido a anomalías pasajeras en la sangre, que pueden provocar una tendencia a sangrar con facilidad. El hígado y el bazo pueden agrandarse.
Algunos bebés infectados parecen normales en el momento del nacimiento y durante su infancia. Sin embargo, es necesario realizar un seguimiento cuidadoso de todos los bebés cuyas madres padecieron rubéola durante su embarazo, porque es posible que los problemas de visión, audición, aprendizaje y comportamiento no sean evidentes hasta un momento más tardío de la niñez. Los niños con síndrome congénito de rubéola también tienen un riesgo mayor de padecer diabetes, que puede desarrollarse durante la niñez o bien a una edad adulta.
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h. ¿Cómo se trata a los bebés con síndrome congénito de rubéola?
No hay un tratamiento específico para el síndrome congénito de rubéola. Algunos de los problemas propios del período neonatal, como las anomalías de la sangre y del hígado, generalmente desaparecen sin tratamiento alguno. Otros defectos de nacimiento, como los defectos de los ojos o del corazón, pueden a veces corregirse en forma total o parcial mediante cirugías realizadas a temprana edad. Los bebés con deficiencias visuales o auditivas se benefician de los programas de educación especial, que los estimulan desde pequeños y los ayudan a desarrollar destrezas de comunicación y de aprendizaje. Los niños con retraso mental también se benefician si asisten a programas de educación especial desde pequeños. Aquellos niños con múltiples discapacidades pueden necesitar de la intervención de un equipo de expertos desde muy temprana edad.
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i. ¿Cómo puede una mujer averiguar si es susceptible de contraer rubéola?
Existe un análisis de sangre sencillo que puede determinar si una persona es inmune a la rubéola o no. El análisis comprueba si la sangre de dicha persona contiene las sustancias que combaten el virus (es decir, los anticuerpos). Las personas que han padecido la enfermedad o que han sido vacunadas contra la misma producen anticuerpos contra la rubéola.
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j. ¿Se puede prevenir el síndrome congénito de rubéola?
Se recomienda que todas las mujeres se sometan a una prueba de inmunidad contra la rubéola antes de quedar embarazadas y consideren la opción de vacunarse si no son inmunes. Una mujer no inmune puede recibir la vacuna contra la rubéola sola o en una vacuna triple contra el sarampión, las paperas y la rubéola (conocida en inglés como MMR) para que los hijos que tenga en el futuro estén protegidos contra el síndrome congénito de la rubéola.
En el caso de mujeres que quedan embarazadas antes de someterse a esta prueba, se procede a realizar la prueba de inmunidad durante una de las primeras visitas prenatales. Cuando una mujer embarazada no es inmune a la rubéola, debe evitar el contacto con cualquier persona que tenga la enfermedad. No existe un tratamiento eficaz contra la rubéola durante el embarazo, como tampoco una manera eficaz de prevenirla en una mujer susceptible que ha sido expuesta a la enfermedad. Las mujeres embarazadas que no son inmunes también deben considerar recibir la vacuna después de dar a luz, para de esa manera estar inmunizadas si quedan embarazadas nuevamente en el futuro. Se puede administrar la vacuna contra la rubéola sin riesgo alguno a las mujeres que amamantan a sus hijos.
No se recomienda administrar la vacuna contra la rubéola ni la MMR durante el embarazo; también se recomienda que toda mujer que reciba la vacuna posponga sus intentos de concebir un bebé hasta 28 días después de recibirla.
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k. ¿Puede la vacuna contra la rubéola causar daños en el feto si se administra en una fecha próxima a la concepción?
Es muy improbable que la vacuna contra la rubéola dañe a un bebé cuya madre recibió dicha vacuna alrededor del momento de concebir. Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), junto con investigadores de Gran Bretaña, Suecia y Alemania, han estudiado a unas 700 mujeres que fueron vacunadas en los tres meses anteriores o posteriores al momento de concebir. Ninguno de los bebés que tuvieron estas mujeres presentó defectos de nacimiento similares a los que produce la rubéola. Sin embargo, los CDCs siguen recomendando que una mujer posponga la concepción de un bebé hasta 28 días después de recibir la vacuna, porque teóricamente existe un pequeño riesgo de que el feto sufra daños.
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l. ¿Quién más debe recibir la vacuna?
Todos los niños deben recibir la vacuna contra la rubéola a menos que exista una razón médica por la cual no deban hacerlo. La vacunación generalizada de los niños sirve para prevenir el contagio de esta enfermedad a otras personas, especialmente a mujeres embarazadas.
Por lo general, la primera dosis de la vacuna se administra entre los 12 y los 15 meses de edad, casi siempre en combinación con las vacunas contra el sarampión y las paperas. Un niño no debe recibir la primera dosis de MMR antes de cumplir los 12 meses de edad. Esto se debe a que el bebé conserva algunos de los anticuerpos de la madre hasta alcanzar esta edad, y estos anticuerpos pueden interferir con la vacuna e impedir que ésta funcione debidamente. Entre los 4 y los 6 años se administra una segunda dosis de MMR. Actualmente, algunos estados requieren la administración de la segunda dosis de MMR antes de que los niños ingresen al jardín de infantes (kindergarten) y, desde 1998, los CDCs recomiendan que todos los estados hagan lo mismo.
La vacunación de grupos de adolescentes o adultos en universidades, lugares de trabajo, hospitales (el personal y voluntarios) o bases militares sirve para prevenir los brotes epidémicos en dichos lugares. Los CDC recomiendan que todos los profesionales médicos que no son inmunes se vacunen para proteger a los pacientes de posibles infecciones. Las mujeres susceptibles a la enfermedad que estén en edad fecunda también deben considerar la opción de ponerse la vacuna antes de salir de los EE.UU., ya que la rubéola es una enfermedad común en muchos países.
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