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VII. CONCLUSIONES
1. En los Hospitales, Centros de Salud y Postas Sanitarias
no se ha encontrado un servicio específico abocado a la atención
de mujeres afectadas por la violencia intrafamiliar.
2. En general los médicos no indagan sobre la violencia.
El diagnóstico para estos casos es el de “politraumatismo”, la
función médica se reduce a la identificación y evaluación
de lesiones físicas.
3. Los prestatarios de servicios del sector salud y policial-judicial,
no cuentan con un registro específico para casos de violencia,
tampoco realizan seguimiento. La coordinación interinstitucional
es mínima o nula.
4. El modelo de atención policial-judicial pasa
por varias etapas en función de las características y la
gravedad del caso. Puede haber interferencias en el transcurso del proceso
haciéndolo moroso, lo cual, puede desalentar a la persona afectada
por la violencia. En general, cuanto más grave se encuentre dicha
persona, el proceso de ruta crítica por el que tiene que pasar
es también más largo y moroso.
5. Los comunarios, hombres y mujeres, de las tres localidades
estudiadas tienen una percepción negativa del trabajo que realiza
la Policía en el ejercicio de sus funciones con la problemática
de la violencia intrafamiliar.
6. Pese a tener conocimiento de la existencia de violencia
intrafamiliar, los establecimientos educativos no cuentan con los
mecanismos, instrumentos o un plan específico para tratar este
tipo de problemas. No se indaga, ni se tiene un registro al respecto,
tampoco los profesores parecen conocer la especificidad del tema.
7. Las organizaciones comunitarias juegan un papel mediador
en relación a problemas de violencia intrafamiliar, sin embargo,
no son muy requeridas para este tipo de problemas. Las Organizaciones
no gubernamentales, por su parte, tienen comportamientos distintos en
relación a la problemática de la violencia algunas la toman
en cuenta, otras no la consideran y otras coadyuvan para que se solucione.
8. Todos los prestatarios de servicios indicaron que la
violencia existe en cada una de las localidades estudiadas y es considerada
un problema. Según ellos, la violencia física es la más
frecuente y se presenta con más fuerza en época de fiesta,
feriados o fines de semana por el excesivo consumo de alcohol que se tiene
en esos días.
9. Las alternativas de solución planteadas por los
prestatarios de servicios se las sistematizó a distintos niveles.
A nivel económico plantean la creación de fuentes de trabajo.
A nivel educativo, la mayoría opinó que se debe capacitar
y concientizar a la población, dar charlas a las parejas y en colegios
y escuelas. A nivel psicológico plantearon el apoyo psicológico
al agresor, consejería y orientación matrimonial. A nivel
legal propusieron la difusión de la Ley contra la Violencia.
10. Según la mayoría de los prestatarios
de servicios la mujer que ha sido agredida física, psicológica
y/o sexualmente debe denunciar.
11. Para los prestatarios de servicios los obstáculos
institucionales que dificultan una mejor atención a las personas
afectadas por violencia son de carácter interno y externo. Los
obstáculos internos son la falta de recursos económicos,
infraestructura, transporte, personal, capacitación, sistema de
registro, organización y coordinación interinstitucional.
Entre los factores externos están la resistencia de las mujeres
a denunciar al agresor, la distancia a las comunidades, la falta de recursos
de la población. Asimismo, mencionaron la poca participación
de las organizaciones, de la población y de las autoridades.
12. No todos los grupos de comunarios perciben que la violencia
intrafamiliar sea un “problema” en su comunidad, particularmente los hombres
de Mizque y Viacha consideran que existen otros problemas de mayor gravedad
como ser la pobreza y la falta de fuentes de trabajo.
13. En la visión de los comunarios hombres y mujeres,
los principales afectados por la violencia intrafamiliar son los hijos.
Las mujeres también son percibidas como una de las más afectadas,
pero en menor proporción que los niños.
14. Existe importantes diferencias de género en
la concepción de la violencia, las representaciones sobre las causas
y cómo enfrentarlas. Las mujeres consideran que la violencia es
un problema grave en las comunidades a diferencia de los hombres que subordinan
dicha problemática a otras que consideran más importantes.
Respecto a las causas, los hombres son permisivos con los hombres infieles
pero no así con las mujeres. Por otro lado, las mujeres encuentran
mayor cantidad de atributos personales en las mujeres, como causales de
la violencia.
15. Se ha podido evidenciar la baja autoimagen que tienen
las mujeres afectadas por la violencia interfamiliar. Esta percepción
negativa de sí mismas, refuerza su identidad femenina desvalorizada
y la actitud pasiva y de resignación que tienen las mujeres viviendo
relaciones de violencia durante años, a esto se suman las expectativas
que las otras personas tienen del rol de la mujer en el matrimonio.
16. La percepción que tienen algunos prestatarios
de servicios en relación a las mujeres afectadas por violencia
intrafamiliar es negativa, lo cual influye en el trato que le dan cuando
recurre al servicio y en el modo en que ellas se sienten: incómodas,
desmoralizadas, carentes de apoyo, etc.
17. Los factores externos que actúan como impulsores
para iniciar la ruta crítica por parte de las mujeres afectadas
son el consejo e información por parte de otras personas como ser
los hijos, las madres y otros. Los efectos producidos por la violencia
física en especial cuando la mujer queda fracturada o severamente
lastimada, lo cual es percibido como un peligro. En la violencia psicológica
la infidelidad del hombre es un factor impulsor y en la violencia sexual,
particularmente en casos de violación, el embarazo no deseado.
18. Los factores internos que actúan como impulsores
para el inicio de la ruta crítica son la autovaloración,
la percepción crítica de las experiencias de violencia que
vive la mujer, la reflexión en relación a estas experiencias.
La saturación y cansancio psicológico que sienten las mujeres
al vivir una relación de violencia.
19. Los factores internos que inhiben el inicio de la ruta
crítica de las mujeres afectadas por la violencia intrafamiliar
son la percepción negativa de sí mismas, el sentimiento
de vergüenza, el temor a la crítica de la gente, miedo de
las amenazas y en general el temor que le tienen al esposo. Entre los
factores externos inhibidores están la presencia de varios hijos,
las presiones familiares, la falta de trabajo para la mujer, la dependencia
económica del esposo, la tenencia de algún bien inmueble,
la falta de oportunidades para la calificación de la mujer, los
prejuicios culturales, falta de información, etc..
20. Las decisiones y acciones que emprendieron las mujeres
afectadas por la violencia se pueden ver a tres niveles: a nivel personal.
A nivel institucional cuando recurren a las instituciones de servicios
en busca de apoyo y a nivel comunal y/o familiar cuando recurren a la
organización sindical o de mujeres, familiares y padrinos para
que medien en la solución del problema de la violencia.
21. Las mujeres recurren a las siguientes instituciones
en busca de apoyo: La policía, el juzgado, la fiscalía y
el Servicio Legal Integral. La policía no goza de buena imagen
para las mujeres afectadas por la violencia. En relación al juzgado
los factores negativos mencionados están la demora en la atención
y la parcialización con el hombre. El trámite de las citaciones
es considerado moroso por la inasistencia de los esposos o concubinos,
factor que desalienta a la mujer.
22. Las mujeres afectadas por violencia física no
recurren a ningún servicio médico a no ser que sea en casos
extremos. Al decir de las mujeres los médicos no dan referencia,
consejo u orientación, por el contrario, algunos las consideran
culpables. Los certificados e informes médicos no siempre son utilizados
por las mujeres para la denuncia.
23. Las mujeres tienen dos clases de expectativas en relación
a la solución del problema de la violencia que viven. Una es la
separación y otra, la mejora del comportamiento del esposo dentro
el matrimonio. En cuanto a la solución del problema un grupo pequeño
de mujeres considera que su problema se ha resuelto con la separación.
Otro grupo piensa que a raíz de la denuncia que ha realizado ha
habido cierto avance comparando la situación actual y la que vivió
anteriormente. Otras mujeres consideran que su situación sigue
igual que antes debido a que ha tenido experiencias negativas al iniciar
la ruta crítica. Finalmente otras mujeres consideran que su situación
está peor de lo que estaba antes de iniciar el proceso de denuncia
porque su esposo está más agresivo o la ha abandonado.
24. La violencia intrafamiliar se halla articulada a una
concepción que tiene que ver con la educación, la socialización
de los niños y el control sobre la mujer. Aspecto que permite una
mayor invisibilización de la violencia en las tres localidades
estudiadas.
VIII. RECOMENDACIONES
Las recomendaciones que se proponen en este acápite
han sido elaboradas tomando en cuenta dos fuentes: la primera, los resultados
de la presente Investigación y la segunda, el documento del “Proyecto
Violencia contra las mujeres y las niñas: una propuesta para
establecer intervenciones coordinadas de la comunidad en tres países
de la subregión andina”.
Del documento del Proyecto destacamos el siguiente párrafo
que dice: “una estrategia para eliminar la violencia contra la mujer debe
ir más allá de tratar los ‘síntomas’ del abuso y
concentrarse en promover un cambio de actitudes y creencias que legitiman
la violencia y justifican el control del comportamiento de la mujer por
parte del varón”.
El cambio de actitudes y de creencias es una tarea difícil
y de largo aliento pero necesaria debido a que las representaciones sociales
y actitudes, en relación a la violencia, de los diferentes actores
incluidas las mujeres afectadas no sólo legitiman la violencia
sino que la reproducen en su vida diaria conservando una cultura de dominación
a través del tiempo.
Para lograr dicho cambio lo primero y más importante
es que las personas, las instituciones, las organizaciones y el gobierno
deseen cambiar y tengan voluntad de hacerlo. En este campo la educación
juega un papel fundamental, una educación centrada en la convivencia,
el respeto mutuo, la igualdad y la colaboración.
Las medidas punitivas y represivas deben ser consideradas
con carácter transitorio porque el encarcelamiento y el castigo,
ocultan o posponen el comportamiento agresivo pero no lo eliminan, de
manera que no es una alternativa de solución que sea sostenible.
La estrategia para erradicar la violencia contra la mujer plantea un reto
a la sociedad en su conjunto y que dicho sistema no es posible cambiarlo
de inmediato. En este marco se propone el diseño de una estrategia
tomando las siguientes características:
-Que priorice procesos y no resultados inmediatos
-Que tome en cuenta lo complejo del problema
-Que se centre en las necesidades de las personas afectadas sin dejar
de lado las de otros actores sociales.
-Sea sostenible y busque la equidad y el respeto
-Que respete las diferencias locales
En relación a la propuesta de elaborar programas
de ayuda para los causantes de abuso como también para las mujeres
afectadas por la violencia este programa debe concretarse garantizando
que el proceso de la formación de dichos grupos no sea forzado
y se halle articulado a la estrategia.
Las Redes de atención y prevención de la
violencia intrafamiliar que se van a conformar debe dar énfasis
a la prevención y detección temprana del problema de la
violencia no con la finalidad de castigar ni sancionar a tiempo sino con
el propósito de abrir la posibilidad de un cambio. En esta labor
jugarían un papel importante los hospitales y servicios de salud.
Otras instituciones importantes son los centros educativos, colegios
y escuelas, las organizaciones de base y en la comunidad los “padrinos”
y los vecinos. La institucionalización de la red si bien es importante
para la atención de los casos no necesariamente garantiza la sostenibilidad
pues esto pasa por hacer que la sociedad en su conjunto se involucre seriamente
en el problema y decida cambiarlo.
En este marco se pueden identificar dos grandes líneas
de acción: la atención y la prevención. En el campo
de la prevención de la violencia, se debe tener presente que las
actitudes violentas se hallan sustentadas por diversas dimensiones entre
las que se puede destacar la dimensión cognoscitiva, la valorativa,
la afectiva y la conductual. De manera que si queremos realizar un cambio
o por lo menos si deseamos mitigar la violencia tenemos que abordar el
trabajo de prevención tomando en cuenta dichas dimensiones a través
de:
-La información tomando en cuenta diversos medios
de comunicación
-La reflexión mediante talleres, actividades culturales, y otras
expresiones considerando las particularidades locales.
-La participación ciudadana desde el nivel local al nacional.
Se debe cubrir la falta de información que existe
sobre la problemática. Según lo que se ha podido recoger
de la investigación existe carencia de información en los
diferentes sectores sociales: los prestatarios de servicios, los que trabajan
en educación, las organizaciones de base, los comunarios y las
propias mujeres afectadas.
En cuanto a la atención de las personas que sufren
violencia intrafamiliar, se recomienda la institucionalización
coordinada contando con los sectores que tienen que ver con la problemática:
salud, jurídico-legal-policial, ONG’s y otros, dicha institucionalización
debe buscar mecanismos concretos para evitar la ruta crítica que
actualmente siguen las mujeres afectadas por la violencia. Por otro lado,
se debe ganar la credibilidad y la confianza de la gente para que acuda
a los servicios. Esto implica:
-Dotar a los prestatarios de servicio de herramientas,
instrumentos, conceptos y mecanismos para una efectiva atención
-Involucrar a los prestatarios de servicio en la problemática
-Plantear mecanismos para evitar la corrupción institucional
-Mejorar los modelos de atención o articular uno sólo más
eficaz
-Redefinir funciones.
-Capacitar al personal de los diferentes servicios.
Se debe tener en cuenta que los prestatarios de servicio
tienen una serie de creencias, representaciones y actitudes frente al
problema, que mediatizan y dificultan la atención de las mujeres
afectadas, se recomienda realizar un trabajo de sensibilización
tomando en cuenta las dimensiones de las actitudes mencionadas anteriormente.
Los procesos de cambio que viven las comunidades campesinas
en cuanto a ciertas costumbres han influido en la pérdida de algunos
mecanismos de solución de los conflictos o problemas de violencia
en la pareja de cónyuges, donde los “padrinos” tenían mayor
capacidad para mediar en estos problemas. Actualmente se observa que su
mediación no es muy efectiva, como bien se ha podido recoger a
través de esta investigación.
Esta posibilidad de un nexo cercano a la pareja de cónyuges
es muy importante para generar ayuda en los problemas de violencia, sin
embargo; cómo sustituirlo o hacer que tenga vigencia social? Las
comunidades deben tener respuesta a esta interrogante por eso es importante
su participación tanto en el diseño de políticas
como en la estrategia.
Recomendaciones específicas
Los prestatarios de servicios y miembros de las comunidades
que han sido estudiadas han mencionado las siguientes recomendaciones
para mejorar el trabajo que vienen desarrollando y para evitar la violencia
intrafamiliar:
1. Dar charlas, cursillos y capacitación a las parejas
que sufren relaciones de violencia, a los jóvenes y niños
en las escuelas y a las organizaciones de base.
2. Iniciar una campaña de concientización por los medios
de comunicación
3. Difundir la Ley contra la Violencia Doméstica y realizar atención
legal
4. A nivel de pareja se debe propiciar el diálogo y la comunicación.
5. Mejorar la infraestructura de los centros de servicio
6. Contar con personal especializado para la atención de los casos
de violencia:
-Médico forense
-Psicólogo
-Trabajadora social
-Personal femenino en la Policía
7. Conseguir más recursos económicos.
8. Organización y coordinación interinstitucional. Coordinar
con Servicio Legal Integral, Policía y Servicios de Salud.
9. Elaborar un registro único para casos de violencia.
10. Contar con el apoyo de las autoridades, la participación de
las organizaciones de mujeres y otras de base quienes deben aportar en
la solución del problema.
11. Organizar talleres o seminarios de capacitación a todo el personal
particularmente en relación a la Ley contra la Violencia Doméstica
y Consejería.
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