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VI.- Lecciones aprendidas.
A lo largo de cuatro años de trabajo del proyecto
fueron muchas las dificultades que requirieron la búsqueda de alternativas
para superarlas. Sin embargo, solo para referencia se indican a continuación
las siguientes:
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En el nivel micro, es importante estimular a los
actores institucionales y organizativos propios de la comunidad, en
la responsabilidad que les compete. Es necesario así mismo,
que se sientan en propia libertad de organizar sus recursos y sus
respuestas al problema. La capacitación, según sean
técnicos/as o líderes indígenas u originarios
debe realizarse en función a sus propias necesidades. Los grupos
de varones deben ser involucrados, poniéndose énfasis
en que su posición, la mayoría de las veces como agresores,
es producto de un proceso de aprendizaje social y que éste
debe "de-construirse" si se persigue un desarrollo humano
menos afectado.
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En el nivel meso, teniendo en cuenta que la mayoría
de representantes de sectores son profesionales y autoridades de alto
nivel, debe procurarse un esfuerzo adicional para comprometerlos/as
mediante un discurso amplio pero con solidez técnica que permita
a los gerentes interesarse y tomar decisiones al respecto.
La articulación multisectorial suele ser difícil
en la medida en que primen intereses de presencias personales. Esto
puede ser superado, buscando espacios de "lobby" por sectores
y diseñando mecanismos claros con funciones nítidas, para
la coordinación.
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En el nivel macro, trabajar en el tema políticas
y leyes y/o sus reglamentaciones debe partir de propuestas locales
que involucren a la sociedad en su conjunto, que partan de sus propias
demandas y donde mujeres y hombres participen en la elaboración
de respuestas al problema. Es preciso promover un marco de consenso
amplio, a través de diálogos comunitarios, mesas redondas,
paneles públicos, talleres Inter y multisectoriales para buscar
en los dos niveles anteriormente mencionados, la concertación,
y viabilizar la promulgación de normas legales y políticas
de estado que posteriormente puedan ser aplicadas.
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Por último, como una línea permeando
el trabajo en los tres niveles se encuentra la "tolerancia social
a la violencia contra la mujer". Este comportamiento presente
desde momentos inmemoriales de nuestra población, es necesario
tenerlo muy presente no solo como una limitante en las labores cotidianas,
sino también identificarlo como una meta de erradicación
para el mediano plazo, y si fuera posible con el esfuerzo de todos
y todas, para el corto plazo.
Dora Caballero
Prop. Experiencia Bol.
Versión corregida 13.08.01
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