NOTICIAS 24 DE ENERO DE 2001

Las familias damnificadas por la lluvia ya son más de 4.500

 
Los 9 mil hogares afectados por la sequía en Cochabamba también son tomados en cuenta en el mapa de los desastres naturales. Unas 67.000 personas sufren la furia de la naturaleza en todo el país. La Paz es el departamento con mayor número de víctimas. El poliducto Camiri-Sucre fue dañado por el desborde del río Yunguillo y esto provocó el derrame de 170.000 litros de gasolina especial. 

Si el sol aparece tímido o algo radiante durante algunas horas en esta temporada de lluvias, es una señal de probables granizadas y tormentas eléctricas.
Esa es otra de las características del verano en Bolivia, según el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi).
El clima mejora, el cielo se despeja y los rayos solares provocan un calentamiento acompañado de bastante humedad.
Después de este corto período, vuelve la inestabilidad y se forman las nubes convectivas de desarrollo vertical que producen granizo, rayos y truenos.
El jefe de Meteorología del Senamhi, Reynaldo Maldonado, sostiene que ese fenómeno es frecuente en verano en las zonas del altiplano y los valles.
Las proyecciones climatológicas señalan que las lluvias continuarán en enero y febrero, como todos los años.

EVALUACIÓN PARCIAL
El mal tiempo, que desencadena inundaciones, riadas, y mazamorras, ya afectó a 4.501 familias, según datos preliminares de Defensa Civil actualizados al 22 de enero.
Las estadísticas señalan que el departamento de La Paz tiene la mayor cantidad de damnificados desde las regiones altiplánicas, pasando por los valles hasta las zonas tropicales.
Hasta el lunes, 2.750 familias residente en territorio paceño fueron afectadas por las lluvias.
En Cochabamba, la cantidad es de 695 familia en el Chapare y parte de los valles.
El 11 de enero, la comunidad Trancas de la provincia Méndez de Tarija soportó una granizada que afectó a 27 familias.
Está en evaluación la riada que sufrió la comunidad Corso de la provincia Tomina de Chuquisaca.
Lo propio sucede con el desborde del río Grande que afectó a las comunidades de Pailón, Pailas, Brecha Casarabe, Los Troncos, Okinawa y Puente Caimanes de las provincias Cordillera y Ñuflo de Chávez.
El departamento del Beni también sabe de los desastres.Rurrenabaque y algunas comunidades del municipio de Reyes tienen 994 familias damnificadas.
A estas cifras, Defensa Civil añade otras 9.000 familias afectadas por la sequía en las provincias Arque, Bolívar y Tapacarí.
En total, las estadísticas tienen registradas 13.501 familias damnificadas por los desastres naturales, decir cerca de 67.000 personas.
Ese cuadro fue explicado ayer a los miembros del Consejo Nacional para la Reducción de Riesgos y Atención de Desastres y Emergencias (Conarade) para el diseño final de un plan de ayuda inmediata a las víctimas.
Al mediodía de ayer, el ministro de la Presidencia, Marcelo Pérez Monasterios, dijo que se pretende obtener recursos del TGN para mitigar las pérdidas materiales.
Para las 17.00 de hoy se ha confirmado la reunión de representantes del Conarade con delegados de organismos internacionales para exponer la situación en procura de gestionar su cooperación.
Antes de esa convocatoria, los gobiernos de Israel y China Popular expresaron su solidaridad con vituallas y dinero para los damnificados de Guanay y La Paz. Holanda también comprometió su asistencia.

GASOLINA DERRAMADA
Las lluvias no sólo dañan viviendas y cultivos. La crecida del río Yanguillo provocó la ruptura de del poliducto Camiri-Sucre y el derrame de 170.000 litros de gasolina especial.
El problema se registró el viernes 20 sobre una quebrada ubicada en en la localidad de Bohórquez -entre Monteagudo y Rosal- a 82 kilómetros de Camiri, informó ayer el Ministerio de Desarrollo Sostenible.
La intensidad de la lluvia arrastró el combustible aguas abajo. En la inspección que se realizó el lunes se verificó que no quedaban residuos de la gasolina, señala la versión oficial.
La Compañía Logística de Hidrocarburos Boliviana S.A., responsable del poliducto, determinó suspender el bombeo de gasolina.
Esto podría dar paso al desabastecimiento en la ciudad de Sucre hasta que la tubería sea reparada.
Se decidió además construir un camino de acceso a la zona del derrame y designar a un profesional para evaluar los daños ambientales.


12 COMUNIDADES PERDIERON LOS CULTIVOS Y SUS CAMINOS ESTÁN ANEGADOS
Viacha: la crecida de un río forma un inmenso lago en el área rural
Con los pantalones remangados, sin medias y calzando abarcas, los chicotes de autoridad en el hombro y los sombreros sobre la cabeza; lentamente se internaron en el agua turbia el jiliri mallku (secretario general) y el alja mallku de Chacoma Irpa Grande.

Ambas autoridades retornaban, ayer, a su comunidad tanteando con los pies el agua color tierra, por una vía que sólo ellos podían distinguir en el inmenso lago de unas 300 hectáreas formado al desbordarse el río Cusillo o Colorado.
Iban por donde antes se extendía la carretera a Collana, que cruza por siete comunidades -entre ellas Chacoma-, del área rural distrito tres de Viacha.
Ambos, Calixto Condori y Gonzalo Limachi, salieron ayer por la mañana de Chacoma para pedir auxilio a las autoridades de Viacha.
La crecida del Cusillo inundó la mitad de los cultivos de su comunidad, 1.500hectáreas de sembradíos de cebada -forraje para animales-, papa, quinua y habas. Anegó 300 viviendas y afectó a 1.500 personas.
Como la riada se inició hace una semana, los cultivos están perdidos, de modo que allí al menos 1.500 cabezas de ganado y 30.000 ovejas se quedaron sin comida.
Por la crecida del río, el pueblo está aislado de la ciudad de Viacha pues el camino yace 50 centímetros a un metro por debajo del nivel de las aguas.

SIETE COMUNIDADES
La situación de Chacoma Irpa Grande es similar a: Chuqiñuma, Tacagua, Mollojahua, Iruma Irpa Grande, Ponko Pujio y Copalacaya, comunidades del distrito tres.
Apurados por el desastre, Condori y Limachi llegaron ayer a las dos de la tarde a Viacha, después de caminar toda la mañana.
Pero, no todos recurren a las autoridades establecidas para pedir auxilio sino algunos usan métodos tradicionales para ahuyentar las heladas, los rayos y los granizos.

SAPOS Y VÍBORAS 
Ayer en Tacagua, el yapukamana (cuidador de los cultivos) Miguel Condo preparó paja para atizar (quemar) con la intención de combatir a las lluvias. Al fuego arrojó un sapo y una víbora vivos, como parte del ritual.
A eso de las cuatro de la tarde, el viento cesó lo mismo que las lluvias. "Tenía que llover todo enero, pero algo han hecho", dijo Efraín Cañaviri sullka mallku (secretario de relaciones) de Tacagua.
Mientras el yapakamana realizaba su ritual, Condori y Limachi buscaban inútilmente a las autoridades.
El alcalde Mamerto Mamani inspeccionaba las 12 zonas inundadas por el río Pallina. Hasta ayer se derrumbaron 120 casas y el burgomaestre declaró zona de desastre a su municipio.
Defensa Civil no daba señales de vida por la zona.
También se inundaron Iruito Urus en el distrito cuatro, Carahuacollo en el cinco, y Conchacolo, San Pedro y San Pablo de Tana en el cuatro.
Al no hallar a las autoridades, Condori y Limachi buscaron a la prensa con la esperanza de que a través de ese medio logren ayuda. Luego de señalar que necesitan con urgencia alimentos y liberación de impuestos, retornaron al inmenso lago formado por las riadas.

UN LOCAL PÚBLICO SE DERRUMBÓ MINUTOS DESPUÉS DE TERMINAR UNA FIESTA


Tres ríos amenazan a Tarata en el valle alto de Cochabamba

COCHABAMBA (LA RAZÓN).- Los ríos Cantumayu, Río Seco y Calicanto se desbordaron y afectaron al menos a 50 viviendas en Tarata, inundaron un número indeterminado de sembradíos y lo incomunicaron con los municipios vecinos, informó ayer a este diario el periodista Fernando Flores Zambrana desde esa población del valle alto cochabambino.


El alcalde de Tarata, Orlando Montaño (ADN) declaró en emergencia a ese municipio, pero lamentó "el desinterés del Gobierno para atender el pedido de ayuda humanitaria para las familias damnificadas". Según Montaño, el 60 por ciento de la población resultó directa e indirectamente afectada por la inundación. La mayoría de las viviendas que datan de la época colonial muestran rajaduras en sus paredes y techos y amenazan con caerse en cualquier momento.
"Si no tomamos las medidas de prevención inmediatas y enfrentamos el desborde de los ríos, me atrevo a decir que medio Tarata desaparecerá y toda su producción agrícola será afectada", advirtió el Alcalde.
La persistente lluvia que cae desde el fin de semana sin cesar, el sábado estuvo a punto de ocasionar una tragedia mucho mayor el sábado.
Una pensión familiar se derrumbó a las 03.15. Minutos antes el local público estuvo ocupado por un centenar de comensales que celebraron la graduación de uno de sus amigos.
"No me pregunte qué hubiera pasado si el derrumbe hubiera sido antes", dijo la administradora del local, Genoveva Viruez.
Tarata es una población declarada patrimonio histórico de Bolivia y están prohibidas las refacciones sin consentimiento municipal. Algo similar ocurre en Cliza.
El presidente del Concejo Municipal, Oscar García (MNR) amenazó con movilizar a toda esa región para llamar la atención de las autoridades y conseguir ayuda urgente por las graves pérdidas económicas que experimentaron los agricultores.
Si el agua pone en riesgo al valle alto, algo distinto ocurre en Punata. El presidente del Concejo Municipal, Edwin Delgadillo (MIR), dijo que esa población no enfrenta problemas por el desborde de ríos y que por ser una región agrícola, esperan que las precipitaciones pluviales aumenten en intensidad.

LA CIFRA PODRÍA TRIPLICARSE


La emergencia sanitaria desembolsó $us 65.290

Hasta la fecha el Gobierno ya ha destinado 64.000 dólares para el control epidemiológico, pero esa cifra podría triplicarse si los desastres naturales -sequía e inundaciones- continúan hasta después de febrero.


El director Nacional de Epidemiología, Virgilio Prieto, informó ayer que conforme se vayan presentando más desastres durante el próximo mes el requerimiento económico será mayor al que se está invirtiendo actualmente.
"Hay que aclarar que el monto solamente está destinado para tener bajo control los posibles brotes epidemiológicos en las regiones afectadas, pero no servirá para otras acciones como el apoyo de vituallas".
Por el momento, el dinero destinado al control epidemiológico ha servido para que el personal de salud vacune a los afectados contra enfermedades como la fiebre amarilla, tétanos y difteria porque luego de las inundaciones, particularmente en las regiones tropicales, se presentan los mosquitos que originan muchos males.
También se donó a los damnificados bidones de agua segura, medicamentos, sales de rehidratación, curaciones, además de los gastos operativos para que el personal se desplace hasta los lugares afectados.
Debido a las intensas lluvias que desde hace semanas caen en el territorio nacional, en varias regiones las enfermedades no se dejaron esperar. Muchas personas que perdieron sus casas padecen de infecciones respiratorias.
Las carpas y los albergues no ofrecen una protección adecuada y, además, no cuentan con agua potable. Esto que hace que muchos damnificados padezcan de infecciones intestinales.
A esto se agrega que con el desborde de los ríos los animales salvajes buscan lugares secos para no morir y generalmente estos están ocupados por personas.
Es ahí donde se pueden registrar casos de fiebre hemorrágica, el hanta virus o víctimas por las picaduras de animales como las víboras.
Los problemas gastrointestinales, respiratorios, de piel y ojos son los más comunes en las zonas de inundación, por ello el trabajo estará dirigido a evitar y enfrentar esos males con asistencia oportuna y medicamentos necesarios.
Si bien se presentaron casos aislados de algunas de esas enfermedades, todos merecieron el tratamiento y la atención de parte del personal del Ministerio de Salud desplazado a las zonas declaradas por el Gobierno como de desastre natural.

PARA AYUDAR A LA POBLACIÓN AFECTADA POR LAS PRECIPITACIONES PLUVIALESDesastres: el Gobierno eroga Bs 4 millones a partir de hoy
 
Además, con la promulgación de la Ley de Declaratoria de Zona de Desastre Nacional, el Ejecutivo dispondrá hasta el 1 por ciento de los recursos del Tesoro General de la Nación, equivalente a 250 millones de bolivianos. Ayer, la Cámara de Diputados sancionó la Ley.

El Gobierno dispone de cuatro millones de bolivianos para atender de inmediato los desastres causados por inundaciones, torrenteras, derrumbes, deslizamientos y riadas en los municipios de los departamentos de La Paz, Cochabamba, Oruro, Beni y otros municipios afectados.
El ministro de Hacienda, José Luis Lupo, dijo anoche que la decisión fue asumida a través de una resolución biministerial del Ministerio de Hacienda y de Defensa.
Sobre la base del Decreto Supremo aprobado el viernes declarando zona de emergencia nacional a los cuatro departamentos "hemos efectuado una serie de transferencias y hemos logrado cuantificar una emergencia inmediata de cuatro millones de bolivianos para poder atender lo más importante en tanto se tramitan las leyes".
Esos recursos económicos comenzarán a ser desembolsados a partir de hoy para mitigar las necesidades más urgentes en los próximos 20 días.
"No se trata simplemente de decir hay emergencia o desastres, hay que cuantificarla, presupuestarla y ver como será atendida. No podemos ir a los organismos internaciones, agencias y países amigos a decir sólo: por favor denme plata para atender una emergencia contra rendición de cuentas", señaló el titular de Hacienda en Palacio de Gobierno.
Las Prefecturas deberán elaborar los proyectos cuantificados - en el lapso de 20 días- para determinar cuánto se requiere, en cuánto tiempo y para qué áreas.

LEY SANCIONADA
Ayer en la tarde, la Cámara de Diputados sancionó la Ley de Declaratoria de Zona de Desastre Nacional a los cuatro departamentos afectados. El proyecto de Ley fue remitido al Ejecutivo para su promulgación.
Para atender la emergencia, el Congreso autorizó al Gobierno a utilizar de inmediato hasta el 1 por ciento de los recursos del Tesoro de la Nación equivalente a 250 millones de bolivianos aproximadamente ($us 39 millones) y a canalizar fondos de la cooperación internacional para las acciones a corto plazo como para trabajos estructurales de prevención de riesgos, estabilización de suelos, canalización de ríos, control de quebradas y torrenteras.
En La Paz las zonas afectadas son: Alto Tacagua, San Simón, Jucumarini, Huanu Huanuni, Santa Bárbara, Kupini, Alto y Bajo Següencoma entre otras. La misma suerte corrieron las poblaciones de Guanay, Tipuani, Apolo, Luribay, Sapahaqui, Ixiamas, San Buenaventura, Coroico y Coripata. En Beni, Reyes y Rurrenabaque. También fueron afectadas las ciudades de Cochabamba y Oruro.


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