Los 9 mil hogares afectados por la sequía en Cochabamba también son tomados en cuenta
en el mapa de los desastres naturales. Unas 67.000 personas sufren la furia de la
naturaleza en todo el país. La Paz es el departamento con mayor número de víctimas. El
poliducto Camiri-Sucre fue dañado por el desborde del río Yunguillo y esto provocó el
derrame de 170.000 litros de gasolina especial. Si el sol aparece tímido o algo radiante durante algunas horas en esta temporada
de lluvias, es una señal de probables granizadas y tormentas eléctricas.
Esa es otra de las características del verano en Bolivia, según el Servicio Nacional de
Meteorología e Hidrología (Senamhi).
El clima mejora, el cielo se despeja y los rayos solares provocan un calentamiento
acompañado de bastante humedad.
Después de este corto período, vuelve la inestabilidad y se forman las nubes convectivas
de desarrollo vertical que producen granizo, rayos y truenos.
El jefe de Meteorología del Senamhi, Reynaldo Maldonado, sostiene que ese fenómeno es
frecuente en verano en las zonas del altiplano y los valles.
Las proyecciones climatológicas señalan que las lluvias continuarán en enero y febrero,
como todos los años.
EVALUACIÓN PARCIAL
El mal tiempo, que desencadena inundaciones, riadas, y mazamorras, ya afectó a 4.501
familias, según datos preliminares de Defensa Civil actualizados al 22 de enero.
Las estadísticas señalan que el departamento de La Paz tiene la mayor cantidad de
damnificados desde las regiones altiplánicas, pasando por los valles hasta las zonas
tropicales.
Hasta el lunes, 2.750 familias residente en territorio paceño fueron afectadas por las
lluvias.
En Cochabamba, la cantidad es de 695 familia en el Chapare y parte de los valles.
El 11 de enero, la comunidad Trancas de la provincia Méndez de Tarija soportó una
granizada que afectó a 27 familias.
Está en evaluación la riada que sufrió la comunidad Corso de la provincia Tomina de
Chuquisaca.
Lo propio sucede con el desborde del río Grande que afectó a las comunidades de Pailón,
Pailas, Brecha Casarabe, Los Troncos, Okinawa y Puente Caimanes de las provincias
Cordillera y Ñuflo de Chávez.
El departamento del Beni también sabe de los desastres.Rurrenabaque y algunas comunidades
del municipio de Reyes tienen 994 familias damnificadas.
A estas cifras, Defensa Civil añade otras 9.000 familias afectadas por la sequía en las
provincias Arque, Bolívar y Tapacarí.
En total, las estadísticas tienen registradas 13.501 familias damnificadas por los
desastres naturales, decir cerca de 67.000 personas.
Ese cuadro fue explicado ayer a los miembros del Consejo Nacional para la Reducción de
Riesgos y Atención de Desastres y Emergencias (Conarade) para el diseño final de un plan
de ayuda inmediata a las víctimas.
Al mediodía de ayer, el ministro de la Presidencia, Marcelo Pérez Monasterios, dijo que
se pretende obtener recursos del TGN para mitigar las pérdidas materiales.
Para las 17.00 de hoy se ha confirmado la reunión de representantes del Conarade con
delegados de organismos internacionales para exponer la situación en procura de gestionar
su cooperación.
Antes de esa convocatoria, los gobiernos de Israel y China Popular expresaron su
solidaridad con vituallas y dinero para los damnificados de Guanay y La Paz. Holanda
también comprometió su asistencia.
GASOLINA DERRAMADA
Las lluvias no sólo dañan viviendas y cultivos. La crecida del río Yanguillo provocó
la ruptura de del poliducto Camiri-Sucre y el derrame de 170.000 litros de gasolina
especial.
El problema se registró el viernes 20 sobre una quebrada ubicada en en la localidad de
Bohórquez -entre Monteagudo y Rosal- a 82 kilómetros de Camiri, informó ayer el
Ministerio de Desarrollo Sostenible.
La intensidad de la lluvia arrastró el combustible aguas abajo. En la inspección que se
realizó el lunes se verificó que no quedaban residuos de la gasolina, señala la
versión oficial.
La Compañía Logística de Hidrocarburos Boliviana S.A., responsable del poliducto,
determinó suspender el bombeo de gasolina.
Esto podría dar paso al desabastecimiento en la ciudad de Sucre hasta que la tubería sea
reparada.
Se decidió además construir un camino de acceso a la zona del derrame y designar a un
profesional para evaluar los daños ambientales. |
| Con los pantalones remangados, sin medias y
calzando abarcas, los chicotes de autoridad en el hombro y los sombreros sobre la cabeza;
lentamente se internaron en el agua turbia el jiliri mallku (secretario general) y el alja
mallku de Chacoma Irpa Grande. Ambas autoridades
retornaban, ayer, a su comunidad tanteando con los pies el agua color tierra, por una vía
que sólo ellos podían distinguir en el inmenso lago de unas 300 hectáreas formado al
desbordarse el río Cusillo o Colorado.
Iban por donde antes se extendía la carretera a Collana, que cruza por siete comunidades
-entre ellas Chacoma-, del área rural distrito tres de Viacha.
Ambos, Calixto Condori y Gonzalo Limachi, salieron ayer por la mañana de Chacoma para
pedir auxilio a las autoridades de Viacha.
La crecida del Cusillo inundó la mitad de los cultivos de su comunidad, 1.500hectáreas
de sembradíos de cebada -forraje para animales-, papa, quinua y habas. Anegó 300
viviendas y afectó a 1.500 personas.
Como la riada se inició hace una semana, los cultivos están perdidos, de modo que allí
al menos 1.500 cabezas de ganado y 30.000 ovejas se quedaron sin comida.
Por la crecida del río, el pueblo está aislado de la ciudad de Viacha pues el camino
yace 50 centímetros a un metro por debajo del nivel de las aguas.
SIETE COMUNIDADES
La situación de Chacoma Irpa Grande es similar a: Chuqiñuma, Tacagua, Mollojahua, Iruma
Irpa Grande, Ponko Pujio y Copalacaya, comunidades del distrito tres.
Apurados por el desastre, Condori y Limachi llegaron ayer a las dos de la tarde a Viacha,
después de caminar toda la mañana.
Pero, no todos recurren a las autoridades establecidas para pedir auxilio sino algunos
usan métodos tradicionales para ahuyentar las heladas, los rayos y los granizos.
SAPOS Y VÍBORAS
Ayer en Tacagua, el yapukamana (cuidador de los cultivos) Miguel Condo preparó paja para
atizar (quemar) con la intención de combatir a las lluvias. Al fuego arrojó un sapo y
una víbora vivos, como parte del ritual.
A eso de las cuatro de la tarde, el viento cesó lo mismo que las lluvias. "Tenía
que llover todo enero, pero algo han hecho", dijo Efraín Cañaviri sullka mallku
(secretario de relaciones) de Tacagua.
Mientras el yapakamana realizaba su ritual, Condori y Limachi buscaban inútilmente a las
autoridades.
El alcalde Mamerto Mamani inspeccionaba las 12 zonas inundadas por el río Pallina. Hasta
ayer se derrumbaron 120 casas y el burgomaestre declaró zona de desastre a su municipio.
Defensa Civil no daba señales de vida por la zona.
También se inundaron Iruito Urus en el distrito cuatro, Carahuacollo en el cinco, y
Conchacolo, San Pedro y San Pablo de Tana en el cuatro.
Al no hallar a las autoridades, Condori y Limachi buscaron a la prensa con la esperanza de
que a través de ese medio logren ayuda. Luego de señalar que necesitan con urgencia
alimentos y liberación de impuestos, retornaron al inmenso lago formado por las riadas. |